03 agosto 2011

Marcel Ubach, internet y el mundo del ajedrez (pasado)

Es curioso lo que tiene internet (y el uso, digamos, "adecuado" de esta potente herramienta, canal de comunicación-información-desinformación, etc.).

Cuando era niño, jugaba a ajedrez. Jugué alguna edición del, por entonces, "Campeonato infantil de Catalunya" que no se dividía por edades como ahora (sub-8, sub-10, sub-12, sub-14, etc.). Lógicamente, era muchísimo más duro, ya que te encontrabas, con 11 años, como era mi caso, y jugando el primer campeonato, con jugadores de 13, 14 o 15 que ya tenían ficha de preferente o nivel superior (lo que sería un 2000-2100 mínimo de ELO catalán hoy en día). Bien. Recuerdo una partida nítidamente contra Marcel Ubach. Marcel era de Terrassa, del Casino de Terrassa. Lo recuerdo, alto, delgado, serio y callado, tímido, quizá. Iba acompañado de su padre, con frondoso bigote y todo el aspecto de un "senyor català" que acompaña al seu "vailet a jugar als escacs". Nos enfrentamos y, lo de menos, es la partida, que fue patética por mi parte. Descubro con sorpresa y agrado que jugaba la Pirc (la he recuperado ahora, jugando algo mejor, sólo algo). Pero se lo puse fácil y Marcel me destrozó. Ahí queda todo.

Con los años, y habiendo recuperado más de 30 años después la afición por el ajedrez, de la mano de mi hijo Joan, me dio un día por investigar con la ayuda de San Google. Efectivamente: Marcel Ubach, existe en la red. Encuentro un blog, veo que es una persona casada, con 2 hijos, y que ahora vive en Barcelona. Titulado superior y con un cargo en una empresa de tecnología (no sé si con participación o empresario, pero lo parece).
Le escribo un mensaje en su blog, y ahí queda.

Casualidades de la vida, en el Open Internacional de ajedrez activo de Mollet, el 19 de junio, aparece en persona por allí, a media mañana. Nos saludamos y me comenta que va a jugar unas rondas. Que ya solo juega el "por equipos" y basta (ah, me olvido decir que es MF, maestro FIDE, y que juega magníficamente). Juega y se va a comer. Comentamos la partida de ¿30 años atrás? Y me dice que "cree que la tiene en casa".
 
Después de comer, Marcel, al llegar, se dirige a mí. Saca de su bolsillo una planilla cuidadosamente doblada, conservada como si la hubiera tenido en el Museo Vaticano durante más de 3 décadas, y me la brinda. La examino. Es alucinante. Retrocedo 32 años y 4 meses en el tiempo. Me encuentro en febrero de 1979, con 11, a punto de cumplir 12 años, en una sala repleta de niños, jugando una ronda de la fase previa del Campeonato de Catalunya (lo que serían las Comarcales, más o menos, pero en lugar de concentrado, en varias semanas).

Me envía la planilla escaneada y lo comenta en su blog: http://marcelubach.blogspot.com/2011/06/ramon-caro.html

Aquí está. Para los que juegan a ajedrez, es una malísima partida de las negras, cierto.
Para mí y para los que han jugado de niños, o tienen niños que juegan, es un tesoro de infancia que tiene más valor que una partida de un GM.

Gracias, Marcel.

p.d.: Espero que nos tomemos un café a la vuelta de vacaciones.

29 julio 2011

El dia que comenzó la guerra civil

Excelente articulo que me gustó en febrero, y olvidé recordar el 18-J .

http://blogs.publico.es/dominiopublico/3044/el-dia-que-comenzo-la-guerra-civil/

JOSEP FONTANA
Precisar el momento en que quienes conspiraban contra la República española optaron por sublevarse para derrocarla es importante para entender mejor sus motivos. La mitología del 18 de julio, que pretendía que la guerra se había iniciado como una respuesta a los abusos cometidos por el Gobierno del Frente Popular, ponía el acento en el asesinato de Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, para legitimar el levantamiento militar con este suceso.
Los orígenes de la revuelta, sin embargo, hay que ir a buscarlos cinco meses antes, al domingo 16 de febrero de 1936, cuando se realizaron elecciones generales en España. La jornada electoral fue tranquila, como reconocía ABC el lunes 17: “Ha llovido copiosamente en la madrugada del domingo. Las calles aparecen encharcadas. Llovizna a la hora de abrirse los colegios y esto retrae un poco a los comodones. Luego cesa de llover, no hace mucho frío y el sol aparece a ratos. A diferencia de otras elecciones, la gente ha cargado desde mediodía. Contribuyó a ello que se propagaba por todo Madrid la noticia de que la tranquilidad era absoluta. Nada de lo que amenazaban los derrotistas tuvo confirmación. Ni huelga, ni agresiones, ni escándalos. Todo el mundo votó como quiso, con absoluta libertad. Señálase este importante detalle en honor de los españoles, porque lo mismo que en Madrid ocurrió en toda España”.
Algo más había ocurrido, sin embargo, que ABC no contaba. A las tres de la madrugada de la noche del 16 al 17, cuando las primeras noticias indicaban que podía producirse una victoria del Frente Popular, José María Gil-Robles, jefe de la CEDA, el principal de los partidos de la derecha, despertó al jefe del Gobierno, Manuel Portela Valladares, para decirle que la llegada al poder de la izquierda era peligrosa y que no había otra salida que la de que Portela siguiese al frente del Gobierno y proclamase una dictadura, para lo cual podía contar con la total adhesión de las derechas, “así como de cuantos elementos representaban la estabilidad y el orden en el país”. En vista de que Portela se mostraba indeciso, Gil-Robles se puso en contacto con el general Franco, jefe del Estado Mayor, quien se puso de inmediato a conspirar por su cuenta.
Los planes de Franco incluían aprovechar su posición en el ministerio para ordenar a las regiones militares que declarasen el estado de guerra, y adueñarse del poder con un golpe militar en la capital. Según contó el propio Franco en un texto escrito en 1944: el lunes 17 de febrero “convocó a aquellos generales que le habían expuesto en otras ocasiones su disgusto y necesidad de un movimiento para evitar que el Frente Popular se hiciese con el poder”. Contaba con los generales Goded y Del Pozo, y “con otros dos jefes de unidades armadas de cuya incondicionalidad (sic) no dudaba”. Pero “no tardaron estos generales en regresar de sus gestiones con la cabeza baja”. Los jefes de la guarnición de Madrid consideraban que la oficialidad no secundaría en frío un movimiento contra los poderes constituidos, si la Guardia Civil y los guardias de asalto no tomaban parte en él. Esta es la razón que explica que Franco hiciese todavía otro intento, tratando de convencer al general Pozas, inspector general de la Guardia Civil, para que se sumase a la sublevación.
El martes 18 de febrero Pozas acudió a ver a Portela para denunciarle “que los generales Franco y Goded están dando instrucciones desde el Ministerio de la Guerra para que los militares declaren el estado de guerra y se apoderen del Gobierno”. Portela se mostró indignado, pero no hizo nada. Lo único que deseaba en aquellos momentos era abandonar el poder cuanto antes, de modo que decidió dimitir de inmediato, sin aguardar siquiera a que concluyera el escrutinio de los votos. Muchos gobernadores civiles hicieron lo mismo y las provincias quedaron sin autoridades, con la gente echándose a la calle.
Ante semejante vacío de poder los vencedores se vieron obligados a hacerse cargo del Gobierno de inmediato, de modo que el jueves 20 de febrero se celebró el primer consejo de ministros, en una difícil situación que Azaña describía con estas palabras: “Continúan los alborotos en algunos puntos de Andalucía y Levante. En Valencia hay un lío tremendo por la sublevación de los presos de San Miguel de los Reyes. Han quemado parte del penal. Están revueltos los presos comunes y los políticos, que han caído como en rehenes de aquellos. En Alicante han quemado alguna iglesia. Esto me fastidia. La irritación de las gentes va a desfogarse en iglesias y conventos y resulta que el Gobierno republicano nace, como el 31, con chamusquinas. El resultado es deplorable. Parecen pagados por nuestros enemigos”.
En estas condiciones comenzó a gobernar el Frente Popular, mientras los militares que habían tratado de impedir que llegase al poder seguían preparándose para derribarlo cuanto antes. Lo que está claro es que el 17 de febrero de 1936, cuando Franco realizó su primer intento de sublevación militar, no había ocurrido todavía nada que lo justificase. La Guerra Civil española no se hizo ni contra los “desmanes del Frente Popular”, ni contra la inexistente “amenaza” del comunismo, sino contra el programa de reformas de unos republicanos moderados que no amenazaban más que los privilegios injustos de unas clases dominantes que obstaculizaban el progreso del país.
Josep Fontana es historiador

20 julio 2011

Los crímenes y la conciencia pública

A veces merece (mucho) la pena hacer un ejercicio de arqueología, y lo he hecho. Referenciado en "Público" ayer por Ana Cañil, (Ver http://blogs.publico.es/delunes/132/setenta-y-cinco-anos-de-vacaciones/  )me llamó la atención el extracto, y he buscado el artículo completo. MERECE LA PENA LEERLO (ABAJO).

Creo que leerlo es muy interesante. Publicado el dia 18 de julio de 1936, seguramente escrito algunos días antes (minimo 1) del "Alzamiendo", da muchas claves que, por desgracia creo que nos son comunes a hoy dia, aunque esa barbarie espero y deseo que no se repetirá. Todo ha cambiado mucho, para bien, aunque a algunos les pese.

Angel Ossorio, político conservador fué, sin embargo, un férreo defensor de la República
"En los tres procesos electorales celebrados durante la II República Española a la que prestó todo su apoyo, ya que a pesar de sus ideas monárquicas pidió explícitamente la abdicación de Alfonso XIII declarándose «monárquico sin rey al servicio de la República». Así, en las elecciones del 28 de junio de 1931, fue elegido por Madrid en la autodenominada candidatura de Apoyo a la República obteniendo uno de los escaños reservados a las minorías."


Los crímenes y la conciencia pública (Angel Ossorio).
“La Vanguardia”, 18 de julio de 1936.

Madrid — debo suponer que España entera — vibra a estas horas ante los asesinatos
de los señores Castillo y Calvo Sotelo. Pero, ¿vibra por igual? ¿Tiene idéntico volumen,
exacta equivalencia la protesta ante uno y otro hecho? ¿Llegan hasta el mismo punto en la intimidad de la conciencia de cada ciudadano, la piedad por las víctimas, la indignación contra los actos salvajes, el clamor para su castigo?
Si hacemos examen del mundo que nos rodea y procedemos sin hipocresía, habremos
de contestar rotundamente: no.
El caso es de tal trascendencia, afecta de tal modo a las esencias de la Humanidad,
hiere tan gravemente los fundamentos de la civilización cristiana, que todos debemos hacer el máximo esfuerzo para reaccionar contra un extravío colectivo que nos deshonra y nos destruye.
Bárbaramente escindida la sociedad española, tiene dos pesas y dos medidas para apreciar la tragedia que nos aflige. Si cae muerto un militante de la derecha, sólo se
estremecen sus correligionarios. Si la víctima es de la izquierda, únicamente se sublevan los suyos. Dios me perdone si advierto que, en cada caso, la indiferencia del adversario toma caracteres de regocijo. Si este concepto parece extremado, lo reduciré diciendo que contempla la caída del contradictor como un fenómeno natural, fruto de la justicia y acaso conveniente para la buena causa. Ya se entiende que para cada comentarista, causa buena es la que él patrocina. Ahora mismo, con ocasión de los dos luctuosos episodios que inspiran este artículo, se han puesto de relieve esas dos formas del canibalismo dialéctico. Salvando pocas y honrosas excepciones, los periódicos han destacado esa feroz divergencia. Los de cada tendencia reservan los grandes fotograbados, los titulares enormes, las frases ardientes para el muerto amigo; al otro solamente le corresponde un retrato pequeño y una gacetilla.
Los comentarios son todavía más desalmados.
He aquí dos que conozco referentes a la muerte del señor Calvo Sotelo.

Un hombre de izquierdas:
—Es natural. Al torero le ha cogido el toro.

Unas damas católicas, enfurecidas:
— ¡Cinco han de caer ahora del otro lado!
¡Cinco! ¡Y de los gordos!

Lo mismo ha ocurrido en casos semejantes.
Cuando la revolución de Asturias, un miserable entra en el domicilio de un anciano
e inerme magistrado y respondiendo a móviles de venganza, por causas privadas,
le asesina. Los revolucionarios rechazan cualquier clase de solidaridad con el crimen,
pero la verdad es que no muestran extremada indignación. Cuando luego ocurre la
tragedia que cuesta la vida al periodista Sirval, otros sectores sociales se confabulan
para procurar la impunidad de los asesinos y creen que el perseguirlos y castigarlos es
atentatorio para determinadas instituciones.
¡Como si el prestigio de las instituciones dependiera de la maldad de algunos da sus
componentes!

Esa corrupción del sentido moral, esa ofuscación de las inteligencias es lo más grave
de cuanto estamos presenciando. No es este el primer período histórico en que pelean
unos bandos contra otros, en que menudean los asesinatos, en que ocupan la escena política gavillas de gentes feroces. Mas lo que no ha sucedido antes —- al menos hasta donde puede alcanzar nuestra memoria — es que las gentes, todas las gentes, tomasen partido por estos o por aquellos criminales para mirar dos hechos idénticos como vituperable el uno y como disculpable el otro.
Existía entre los dos grupos apasionados un tercer factor impalpable, etéreo, pero
que, en fin de cuentas, era el que decidía las cuestiones: se llamaba la conciencia pública.
Ella, elevándose sobre el ámbito de la pelea, mantenía viva la condenación, expresaba las ideas genéricas de paz y de justicia, animaba a los órganos del Gobierno, apostrofaba a los delincuentes, cualesquiera que fuesen...era el Tribunal último que discernía, con imparcialidad, los premios y los castigos.
Eso es lo que falta hoy. Falta porque han entrado en escena, por la derecha y por la
izquierda, unos factores políticos que reniegan de los métodos de libertad y lo fían
todo a la violencia. Falta, porque está de moda reírse de los ordenamientos jurídicos
y poner toda la fe en las pistolas. Falta, porque nadie quiere ya la evolución de la
sociedad, sino su aniquilamiento total, para edificar sobre sus ruinas otra nueva. Falta,
en suma, la conciencia pública por el advenimiento de Lenin, de Trotsky, de Mussolini
y de Hitler.

Esa es la enfermedad que hoy llevamos en nuestras entrañas. Que caigan en la lucha
cien o mil víctimas es la tragedia transitoria. Ya pasará.
Lo que no pasará tan fácilmente es esta intoxicación de las almas, que nos lleva a regir nuestros movimientos íntimos, no por la naturaleza de los hechos, sino por la simpatía o la antipatía que nos inspiran los criminales y las víctimas.

Mirémonos bien por dentro. Avergoncémonos de nuestras flaquezas. Pensemos que los dogmas del cristianismo — infiltrados aún en aquellos hombres que no se creen cristianos—, los valores de la más espléndida civilización que conoció la Historia, las normas de la convivencia social, los valores inmortales del Espíritu, son cosas demasiado grandes para que las dejemos morir en las manos de unas cuadrillas de pistoleros. Mejor dicho, en nuestras propias manos. Porque todos los pistoleros imaginables no destruirían nada, no valdrían para nada, si no encontrasen tantos miles y miles de cómplices solapados, capaces de disimular el crimen si sirve para dar gusto a sus pasiones.

Una resurrección de la conciencia pública, limpia, serena, inflexible, pondría término
a la barbarie ambiente. ¿Barbarie dije? En el momento de escribir estas palabras, en las inmediaciones de mi casa estalla un tiroteo...

ANGEL OSSORIO, “La Vanguardia”, 18 de julio de 1936.


28 junio 2011

El ajedrez

Hace 2 años y medio que he vuelto a jugar a ajedrez. Mi hijo Joan se apuntó a clases en el Club d'Escacs Mollet y me tocó ir a una reunión informativa con los padres. Lógicamente, me acerqué dispuesto a escuchar lo que iban a hacer y el funcionamiento. El presidente, Paco, sagaz y hábil, preguntó para encontrar padres "motivados" y "cómplices". Claro, si algún padre sabía jugar o tenía nociones, que lo dijera. Yo, lógicamente, había jugado en mi (lejana) infancia a ajedrez. Él me recordaba (tenemos la misma edad, con unos meses de diferencia) del Santa Perpètua. Y, de ahí, a volver a federarme y jugar el Campeonato de Catalunya por equipos, transcurrieron 3 meses.

Siempre me gustó. Me fascinó con 7 u 8 años, cuando un tío mío me enseñó a mover las piezas y, poco después, le ganaba (casi) siempre. De ahí a incorporarme al Club de mi pueblo, poco tiempo. Jugué entre los 8-9 años y los 14-15 con regularidad todo tipo de torneos pero nunca tuve la paciencia de estudiar mucho. Creo que mi presunta inteligencia la dediqué a otras cosas, como los estudios, sin ir más lejos. Me daba cierta pereza y, para que engañarnos, a los 14-15 te empiezan a gustar las discotecas y pubs y, en mi caso, pinchaba discos regularmente (otra afición de la que habrá que escribir otro día).

Después de casi 25 años de inactividad casi total a nivel competitivo, me enfrenté en 2009 al reto de jugar con el Mollet "B" en segunda provincial. Me cayeron ostias por todas partes. La falta de práctica, de conocimiento ya no de las aperturas y defensas, sino de las reglas más elementales (desarrollo rápido de piezas, enroque o aseguramiento del rey, mejora de piezas, elaborar un mínimo plan...) hizo que me cascaran por todos los flancos (de rey y de dama). Así, caí más de 100 puntos de ELO y, con ello, a la dura realidad: seguía siendo un "paquete", pero con 25 años más. Me inscribí a un par de torneos de verano, en el grupo hasta 2000 de ELO FIDE. El ELO es la evaluación que los ajedrecistas "sufren" en base a sus rivales y a sus resultados. Para entendernos y simplificar, ganar a un rival superior te da más ELO que a uno inferior y perder con uno inferior te quita más ELO que contra uno superior. Empatar (tablas) te da o quita según el rival, pero menos. Hay otro factor que es la "k", y que va ligado al número de partidas jugadas. Cuanta mayor es la "k" más ELO ganas o pierdes. Encima, en mis primeros meses, me aplicaron la "k" 25, la máxima, y mi debacle en ELO fue estupenda, por decirlo elegantemente.
Pero en Sant Martí 2009 pude volver a competir y jugar alguna partida decente, pero con mayoría de desastres. Con la moral un poco baja, sólo jugaba "bien" a rápidas de 5 minutos, algo que siempre se me ha dado bien.

Empecé a estudiar, de nuevo. Tomando clases con un Maestro Internacional, Luis Rojas, que es el maestro de nuestro club. De los niños, y de muchos adultos. Al no tener tiempo para ir a las clases generales (en horarios de "funcionario" o de persona que vive muy cerca o en Mollet), tuve que tomar clases particulares a otras horas. Robándolas al sueño, al fin de semana, etc.. Y la cosa empezó a funcionar. Lenta, pero segura...

Llegó el Campeonato por equipos de 2010 y ya fué algo mejor. Mejores partidas, mejores sensaciones y, por lo menos, menor sentido del ridículo. Llegó Sant Martí 2010, torneo internacional, y las partidas mejoraron (en general) y en Badalona, otro Open Internacional, pude jugar a un nivel mejor que el del año precedente. Eso sí, perdiendo posiciones que, en opinión de ajedrecistas de nivel (digamos con ELO superior a 2200, para entendernos), estaban "ganadas".

El primer hito, el síntoma de que mi ajedrez mejoraba, en Santa Eulàlia de Ronçana, en noviembre de 2010. En el (modesto) grupo B, con ELO limitado a 1850, conseguí un hito: 8,5 puntos de 9 posibles. Sólo haciendo tablas (trabajadísimas y complicadas) contra el que, a la postre, fué segundo clasificado. El ganar este torneo me dió moral, ya que era el primer torneo que ganaba a nivel absoluto.

En algunos torneos de ajedrez activo (15 minutos, más 5 segundos de incremento por jugada), empecé a conseguir algunos triunfos y en uno de ellos, diciembre de 2010, ganando a un rival de más de 2300 de ELO catalán (un MC, maestro catalán). Y jugando bien.
Luego, llego el Campeonato por Equipos. Por circunstancias (viaje a Miami y Caribe y noche de DJ) sólo pude jugar 6 rondas. Y no perdí ninguna. 4 victorias y 2 empates, uno contra un rival de ELO mayor de 2000. La moral seguía subiendo. Y seguía (y sigo) tomando clases y, a veces, haciendo caso al maestro. Otras veces me olvido, o de sus consejos o del orden de los movimientos en la apertura o defensa. No doy para más. No tengo más tiempo para estudiar.

Prefiero jugar por internet a 5 minutos en ICC. Es un vicio. Pero esa es otra historia. Jugar a ajedrez por internet a cualquier hora del día, en mi caso, de noche, es una droga (legal, bonita, pero droga...).

Organizamos un torneo en Mollet con ELO catalán limitado a 1999. Es un corte interesante, pues muchos jugadores de la "clase media" sufrimos en los torneos con ELO hasta 2000 FIDE (que en ELO catalán puede ser 2100 o 2200 incluso) y no pillamos premio y, además, recibimos.
El torneo se presentaba duro, y yo partía el 20 del ranking por ELO. Haciendo tablas en una mala partida inicial, luego me planté con 5,5 de 6 posibles, con 5 victorias consecutivas, alguna muy trabajada, alguna in-extremis y alguna un tanto brillante con sacrificio de pieza incluido.
Pero, ay!!, en las dos últimas rondas de las 8 que constaba el torneo, llegan 2 derrotas seguidas y de poder ser campeón en la penúltima ronda (ganando) o subcampeón en la última (haciendo tablas) quedo quinto. Esto, que 2 años atrás lo hubiera firmado SIN DUDAR (5º de 47 partiendo el 20 del ranking), me parecía un pequeño fracaso. Señal de que mi nivel de exigencia ha aumentado. No sé si es bueno o malo, pero es así.

Así, pues, encaro el verano, donde jugaré algunos torneos de ajedrez activo y rápidas, mi tercer Open Internacional de Sant Martí, el segundo Internacional de Badalona y, lo más excitante, mi hijo, que tiene muchos altibajos, pero cualidades sobradas (cuando quiere) ha jugado el Campeonato de España sub-12. Yo confío en él. Su maestro y otros compañeros también. Jugó un poco nervioso y con la presión de la competición de máximo nivel. Estoy seguro que puede jugar mejor, pero hizo 4 puntos de 9 posibles (4 victorias y 2 empates).A pesar de que hay jugadores mucho más experimentados y con muchos campeonatos a sus espaldas, estuvo bien.

27 mayo 2011

Allen ha vuelto al lugar del que nunca debió salir


Por fin. Digo por fin, porque hace mucho tiempo que no disfrutaba tanto con una película de Allen. Es cierto que su trilogía londinense, con "Match point" como obra maestra, "Cassandra's dream", mucho mejor de lo que algunos valoraron y, en menor medida, "Scoop", es excelente, pero la deriva de sus últimas películas con la insoportable y horrible "Vicky, Cristina, Barcelona", me habían hecho perder un poco la fe en el maestro. En mi director preferido. Aquel del que tengo TODAS sus películas excepto la nombrada bazofia que, a pesar de ser una postal animada de Barcelona y de la maravillosa Rebbeca Hall es un panfleto insufrible que consiguió que, por primera vez en toda su filmografía, y la he visto TODA, declarase (y sostengo) que es la única película de Allen que odio y que no me gusta en absoluto.

Pues bien, hoy me he reído, he soñado, he disfrutado, he gozado y he recordado al Allen que hace dos décadas perpetró obras maestras a la altura de "La rosa púrpura del Cairo", "Hannah y sus hermanas" y "Días de radio". Si, Woody ha vuelto y de que manera. Con una banda sonora memorable, al nivel de sus películas más profundas y metafísicas. Esas que, en aquellos días, provocaban discusiones y tertulias animadas al salir del cine (al estilo del crítico que aparecía en "Annie Hall", una de sus cumbres cinematográficas).Allen tiene una extraña e increíble habilidad: consigue que actores encasillados en comedia, acción o productos comerciales, luzcan como auténticos discípulos del Actor's Studio.Aquí, Owen Wilson está, no de Oscar, sino de premio Nobel. Impresionante. De hecho creo que es el alter ego del Allen de hace unas décadas. Inseguro, reflexivo, atolondrado, atormentado, cautivo de una situación que no controla y que, de hecho, no le satisface.

La película es tremendamente profunda, cuestionando todo aquello que rodea al adulto. Su mundo laboral, su (fallida) relación de pareja, a punto de casarse pero con (más que) serias dudas, a pesar de la belleza de su novia, sus insoportables suegros discípulos del "tea party", el deleznable amigo de su novia (engreído y pedante).... Todo el universo del presente, se desvanece al regresar al mundo irreal en el que se siente feliz y, por qué no decirlo, flotando al caer rendido ante los encantos de la maravillosa Marion Cotillard que, una vez más, ilumina la pantalla con su mirada, sus gestos y su interpretación. Al igual que la protagonista de "La rosa púrpura del Cairo", Gil (Owen Wilson) es feliz en ese mundo irreal, a años luz de su realidad y, no revelaré el final, sólo con una parábola final puede encontrar la felicidad.

Definitivamente, el mejor Allen en años. Ese director que ha conseguido por derecho propio, convertirse en mi favorito hace años, a pesar de sus altibajos, a pesar de sus desvaríos, a pesar de sus patinazos, a pesar de "Vicky, Cristina, Barcelona", a pesar de Soon Yi, a pesar de .... a pesar de todo.

Amo el cine, amo a Coppola, Scorsese, Eastwood, Leone, Raoul Walsh, John Ford, Hitchcok, David Fincher, Lucas, Spielberg, Sam Mendes, Tim Burton, Alex de la Iglesia, Almodóvar, Peckinpah, Cassavettes, etc.., pero adoro a Allen, a este Allen mágico que en una hora y media te consigue hacer pensar, reir y, sobre todo, salir del cine deseando comentar la pelicula con alguien. Esta vez, no ha podido ser, pues la he visto en solitario, en un cine de Madrid, pero seguro que encontraré la manera de comentarla con gente que ama al gran Woody. Esta película, la veré más de una vez, cómo he visto muchas veces "Manhattan", "Broadway Danny Rose", "Maridos y mujeres", "Delitos y faltas", "Balas sobre Broadway", "Zelig", "Sombras y Niebla", "Interiores", "Misterioso asesinato en Manhattan" y... todas, todas... sus películas.

No, no he visto "Vicky....", más que una vez. Tuve bastante.

21 marzo 2010

Un año más...


Parece mentira, parece un tópico, pero es verdad: el tiempo pasa rápido. No sólo porque hoy es mi cumpleaños y son 43 ya. Parece mentira cuando ansiaba cumplir 18, cuando llegué al cuarto de siglo, luego a los 30 y, por fín, en un suspiro, los 40. Celebrados con una fiesta en casa, con unas 30 personas muy allegadas y ya han pasado 3 años.
Pero no son los años, son los días, las semanas, los meses.
El otro día pensaba que, a punto de finalizar marzo, nos hemos comido 1/4 del año 2010, y en un suspiro. Al menos para mí.
No sé si el tiempo vuela para todo el mundo, pero de los 30 a los 40 es vertiginoso y los 3 años que han pasado desde los 40 han volado.
Al menos, queda el consuelo de poder contarlo pero, que efímera es la vida o, al menos, que sensación de
que esto va muy rápido.
No sé quien lo dijo, pero lo suscribo: paren el mundo, que me bajo.
Al menos, la primavera ha llegado hoy. Eso no ha cambiado desde que nací, un primer día de primavera, de 1967, el año en que se publicó uno de los mejores discos de la historia: el SGT. PEPPER'S de los Beatles.

02 enero 2010

Los buenos propósitos...

Cuando llega el nuevo año (casi) todo el mundo se propone dejar de fumar o asistir más regularmente al gimnasio (como propósitos habituales y más "sencillos") y otras personas se plantean metas más ambiciosas y a largo plazo (como si dejar de fumar no fuera suficiente y difícil para los que no lo han conseguido).

No me gustan los buenos propósitos y los deseos de Año Nuevo. Creo que hay que hacerse planteamientos y metas constantemente, a medida que lo necesitemos o lo creamos oportuno. Nunca he creído que un simple cambio de hoja de calendario (en este caso de calendario anual entero) implique una revolución. El que está enganchado al tabaco el día 31, lo sigue estando el día 1, y lo dejará o no, cuando quiera, sea 1 de enero, 30 de abril o 25 de noviembre. El que tiene pereza para ir al gimnasio (yo mismo, sin ir más lejos), la tiene el 3 de febrero, el 8 de mayo o el 23 de septiembre. El que quiere ponerse a estudiar y terminar aquello que dejó colgado, realizar el viaje que siempre soñó, llamar a su ex-pareja y charlar un rato de lo que pudo ser y no fué o tomarse una cerveza con aquel amigo cuya relación se ha enfríado, lo puede hacer en cualquier momento, no hace falta que sea 1 de enero.

Tengo la sensación que estamos regidos por fechas de índole comercial: el dia de Sant Jordi, el día de los enamorados, el dia de la madre y del padre, la Navidad (fiesta cristiana, por cierto, y no comercial), etc...


Algunos días concretos, te diviertes por decreto
No quiero tener que ver con todo esto. (como decía la canción de Danza Invisible).


Bienvenidos vuestros buenos propósitos hoy y siempre, pero sin que sea el calendario quien los marque sino vosotros mismos y vuestras aspiraciones y sueños. Basta de bobadas y de buenos propósitos de año nuevo. Son cansinos y empalagosos.

Yo le deseo felicidad, salud, amor, trabajo y todo lo bueno, a los que quiero, todos los días del año, no el día "que toca".

Feliz 2010, por cierto.

20 septiembre 2009

Se fue Patrick Swayze

La verdad es que no soy muy partidario de escribir o comentar nada ante los, por otra parte, frecuentes óbitos que se producen de músicos, actores, escritores o figuras relevantes, pero cuando se produjo la semana pasada la (esperada) noticia de la muerte de Patrick Swayze, no he podido evitar volver la vista atrás, a los años 80, donde Patrick reinó y fué una de las figuras más famosas del panorama cinematográfico durante unos años, básicamente por dos películas, "DIRTY DANCING" y "GHOST".

"DIRTY DANCING" fué uno de los más inesperados éxitos de taquilla de los años 80, producida por una pequeña productora llamada VESTRON, surgida de un sello de video llamado VESTRON VIDEO y que tuvo su mayor gloria con este film y dirigida por un director de cine de tercera o cuarta fila, Emile Ardolino, que también dirigió luego "Tres hombres y un bebé" y la supertaquillera comedia "Sister act" con Whoopi Goldberg. DIRTY DANCING estaba protagonizada también por Jennifer Grey que, como el resto del reparto, no tuvo ningún papel relevante en su carrera posterior y que, como hecho más destacable, ha sido masacrada por la cirugía y el botox que ha aplicado con bastante mala fortuna a su simpático rostro de entonces.

DIRTY DANCING es una de las películas más rentables de todos los tiempos, en función de su coste (6 millones de dólares) y su recaudación (66 millones en cine en USA sólamente), especialmente en video doméstico (millones de VHS y DVD vendidos en todo el mundo) y banda sonora (de las más vendidas de todos los tiempos). Patrick Swayze consiguió, además, un número 1 en USA durante 2 semanas consecutivas con su interpretación de "She's like the wind". Ahí es nada.
GHOST, con un presupuesto de 22 millones de U$ recaudó, sólo en USA y sólo en cine, 217 millones de dólares. Definitivamente, Patrick fué MUY rentable con esas 2 películas.
Patrick era la estrella que venía de protagonizar con enorme éxito "NORTE Y SUR", una serie de TV en la que, al grito de "Madeleine", sufría y sufría los avatares de la guerra de secesión y arrastraba una cojera que nos quitaba el aliento en TVE1 cuando sólo teníamos 2 cadenas y TV3 como alternativa única. Las audiencias de "NORTE Y SUR" en España fueron galácticas y convirtieron al guaperas de Patrick en un ídolo para las mujeres españolas, en aquellos tiempos en que el "zapping" aún no era posible.


En la propia página web del actor, hay una encuesta para determinar la popularidad de sus papeles de acción (al margen de GHOST y DIRTY DANCING, por supuesto) y, NORTE Y SUR ocupa la destacada primera posición, seguida de ROAD HOUSE, la (insulsa) película que protagonizó como matón de pueblo, después de DIRTY DANCING donde, como curiosidad, repetía "These arms of mine" de Otis Redding, en la banda sonora, que aparecía en DIRTY DANCING, estupenda, por cierto.

Patrick ya había protagonizado una película mítica, de Francis Ford Coppola, con un reparto de lujo para aquella época, "REBELDES" (su segunda película en cine, tras su intrascendente debut juvenil en "Skatetown"). En REBELDES coincidieron algunos de los actores que iban a triunfar en los años venideros (TOM CRUISE, C. THOMAS HOWELL, ROB LOWE, MATT DILLON y PATRICK SWAYZE, además de RALPH MACCHIO, el inolvidable KARATE KID y EMILIO ESTÉVEZ).

Hay que reconocer a Francis Ford Coppola su ojo en juntar a todos aquellos mocosos (así se les llamaba) de los primeros 80 y que, en su mayoría, han sido actores de gran éxito, especialmente y, por encima de todos, TOM CRUISE.



Patrick Swayze se ha ido pero queda para la eternidad su papel de Johnny Castle en DIRTY DANCING, uno de aquellos papeles con los que identificamos a cada actor en su carrera. Quizá la sombra de ese papel le persiguió el resto de su carrera y, a pesar de GHOST, ROAD HOUSE o la divertida A WONG FOO, GRACIAS POR TODO JULIE NEWMAR, donde se vistió de mujer, en un intento por desencasillarse de su papel de guapo galán, duro o no, pero siempre guaperas.
Veamos a Johnny en acción: http://www.youtube.com/watch?v=WpmILPAcRQo
Posiblemente una de las mejores escenas musicales de la historia del cine.

No hay que olvidar que participó en la película de culto instántaneo DONNIE DARKO.
Seguramente, allá donde esté, Patrick luce una sonrisa entre socarrona y tímida, pues siempre me dió la impresión que, tras sus músculos y su aspecto de duro, había un tipo sensible. De hecho, sus últimos meses los ha pasado desmintiendo su (anunciada) muerte, y dejando para la posteridad su última composición: "THE BEAST", una serie que veremos este otoño aquí.

Filmografía de Patrick Swayze (incluida TV).

1979
Skatetown USA (La Fiebre del Patín)
1980
The comeback kid
1981
Return of the rebels
1982
Los renegados
1983
Más allá del valor
1983
Rebeldes
1984
Amanecer rojo
1984
Grandview, USA
1985
Norte y Sur (miniserie)
1986
Youngblood
1987
Dirty Dancing
1987
El guerrero del amanecer
1988
Tiger, La última oportunidad
1989
Con su propia ley
1989
Road house (De Profesión: Duro)
1990
Ghost
1991
Le llaman Bodhi
1992
La ciudad de la alegría
1993
Enemigo público nº1...mi padre
1995
El mito de Pecos Bill
1995
Tres deseos
1995
A Wong Foo: ¡Gracias por todo, Julie Newmar!
1998
Cartas de un asesino
1998
Black Dog
2000
Forever Lulu
2001
Donnie Darko
2001
Green dragon
2002
Waking up in Reno
2003
One last dance
2003
11:14
2004
Dirty Dancing 2
2004
George and the dragon
2004
Las Minas del Rey Salomón (miniserie)
2005
Secretos de familia
2005
Icon (El Manifiesto Negro)
2006
Tod y Toby 2 (doblaje)
2007
Muerte y castigo
2007
Navidad en el país de las maravillas
2008
Powder blue
2009
La bestia (serie)

05 enero 2009

Llegan los Reyes...

Un año más es 5 de enero. Para millones de niños, una noche mágica, especial, cargada de ilusiones y de anhelos en forma de regalos.
Para otros muchos millones, una noche más. En guerra. Sin alimentos. Con frío. Hambre. Enfermedad.

Es una noches de contrastes, sin duda. Como muchas otras, como muchos días. Contraste entre un mundo civilizado, o que se llama así, y un mundo que tenemos ahí, a la vuelta de la esquina y que calificamos con el eufemismo, un poco en desuso, de "Tercer Mundo".

No me suelo poner, en absoluto, sentimental ni blandengue ni siquiera en estas fechas, pero si que me gusta reflexionar un poco y dejar fluir los pensamientos, ante estas fiestas que se acaban ya. El día de Reyes marca el final, como la Nochebuena anuncia el inicio de las Navidades.

Hace unos años, cuando erámos más inocentes, menos consumistas, cuando teníamos mucho menos donde elegir (y que recibir) que nuestros hijos, salíamos ávidos a recoger caramelos a las cabalgatas de Reyes. Hoy, en la mayoría de cabalgatas, ponen más énfasis en recoger caramelos las abuelas y madres, que los propios niños. ¿para qué, si durante el resto del año tienen golosinas cuando quieren? Hemos ganado mucho, en bienes materiales. Pero hemos perdido casi toda capacidad de sorpresa. Hoy en día nuestros hijos tienen juguetes todo el año. Y videojuegos. Y libros (más bien pocos, por cierto). Fiestas de cumpleaños a todo tren. En final de curso (con buenas notas, o no). En Navidad, importando Papa Nöel. En Reyes. Regalos y más regalos.

Nos guste o no, valoramos poco lo que tenemos.
Simplemente apelo a la sencillez. A valorar lo más importante que tenemos: cariño, salud, amistad, afecto. Todo aquello intangible, imposible de almacenar, con un valor elevado y un costo cero para quien lo da, y un valor infinito para quien lo recibe.
Yo no voy a lavar mi conciencia colaborando ahora con un donativo. Intento hacerlo todo el año colaborando con Médicos sin Fronteras, Umbele y la Cruz Roja Española. Es mi modesta, pero permanente aportación cada mes a estas ONG's.

Feliz noche de Reyes.

Para recordar como eran nuestras Navidades, que empezaban cuando El Corte Inglés anunciaba la Navidad y cuando llegaba el (esperado) spot de Freixenet..., ahí va eso


02 enero 2009

Un nuevo año...

Es tiempo de topicazos. De hacer balance del pasado año, de pensar (realizar, con suerte, alguno) propósitos para el nuevo, y de encarar un año más (un año menos para los pesimistas).

Las fechas señaladas tienen eso, que las tenemos señaladas en nuestro calendario físico (y en el mental) y tendemos a asociar ciertos actos a ellas. Hay que ser solamente más solidario en Navidad? Hay que querer más a la pareja en el día de los Enamorados? Hay que comprar libros sólo en Sant Jordi? Hemos de replantearnos sólo nuestra vida el 31 de diciembre, pensando en el nuevo año?


No, y no. Rotundamente no. Hay que vivir dia a dia.

Cualquier dia puede ser (debe ser) el dia de los Enamorados. Cualquier dia podemos (debemos) hacer propósitos de mejora, cambio, enmienda, en nuestras vidas. Compremos un libro hoy porque sí, compremos una flor a esa persona especial, hagamos la llamada de teléfono a ese amigo/a olvidado y no esperemos a que sea nochebuena. Deseemos lo mejor hoy y siempre a nuestros seres queridos. Seamos solidarios, cada día. Es mejor colaborar regularmente con una o varias ONG (ver mis links: colaboro con) que un dia "porque toca".

Seamos auténticos, seamos nosotros mismos, TODOS los días del año.

Al respecto, me gusta lo que decía la gran canción de uno de los mejores grupos que ha dado el panorama musical español: Danza Invisible: "Fiesta después de la fiesta". .."regalos de Navidad, borrachera fin de año y una tarta de corazón el dia de los enamorados.

En su web http://www.danzainvisible.com/hay otras grandes canciones, pero os pongo ésta que merece mucho la pena...(no se puede copiar y pegar porque está protegida pero ahí va, pegada como buenamente se puede).